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Plantas para la revolución: Mujeres sanando el mundo

Plantas para la revolución: Mujeres sanando el mundo

Han pasado 163 años desde aquel incendio en una fábrica de camisas de Nueva York donde 146 trabajadoras textiles fueron calcinadas por exigir derechos laborales básicos. Es larga, extenuante y dolorosa la historia de los movimientos de mujeres trabajadoras y feministas que, poco a poco, fueron conquistando los derechos que hoy tenemos.

Pero aún así, en el año 2020, y con tanto por conseguir, la invisibilización de la fuerza de trabajo femenina es lo que sostiene a este sistema desigual, excluyente, extractivista y patriarcal. Las trabajadoras de la tierra cargan con el peso inmenso de esta deuda social, cultural y económica. Producen el alimento para el mundo pero ni una pequeña parte de la superficie del planeta para trabajar el suelo les pertenece.

El agronegocio y la industria farmacéutica se han apropiado de los saberes ancestrales para patentarlos en laboratorios y “potenciarlos” con químicos que aportan satisfacción, productividad y alivio inmediatos, pero que a largo plazo van dejando tierras y cuerpos arrasados y dependientes.

La Unión de Trabajadores de la Tierra posee distintos espacios que se relacionan entre sí dentro de la organización, como Género, Salud y Agroecología. Los saberes sobre el uso de plantas medicinales enlazan todas las áreas en cuanto a la revalorización del rol y el conocimiento femeninos, la promoción de la salud, la autodeterminación, el autocuidado feminista, la soberanía alimentaria y la resistencia a las grandes corporaciones farmacéuticas y del agronegocio directamente vinculadas.

Maritsa Puma es una de las principales referentes de las mujeres de la UTT. Su madre trabajaba la tierra en Bolivia pero al migrar la familia a la Argentina los paquetes de agroquímicos fueron desarraigando las prácticas de agricultura campesina generándoles dependencia económica y problemas de salud. La incorporación de Maritsa a la UTT provocó un giro de 360 grados en la producción familiar. Con el paso a la agroecología fueron recuperando las raíces y los saberes.

Entrevista a Maritsa Puma de la UTT

-¿Por qué la relación de las mujeres con los bienes naturales y el uso y cuidado de las plantas es diferente?

– La relación de las mujeres con los recursos naturales yo pienso que es distinta porque al cuidar una planta desde pequeña, desde sembrarla, la mujer entiende perfectamente que es un ser vivo y al igual que un niño necesita cuidados, necesita alimentarse y al observar que florece lo relaciona al cuidado de los hijos. Y esto viene desde que se empezó a perder la cultura de la ayuda mutua entre la pareja y la familia en el campo, cuando al hombre y a la mujer empezaron a ponerles roles. En la zona de las quintas donde se producen fruta y verdura, la mujer es la que se hace cargo de la alimentación, la educación y la salud de los chicos y así pasa más tiempo trabajando que el mismo varón. Porque los dos trabajan en la quinta a la hora de plantar y carpir la cosecha. En el mismo tiempo hacen el mismo trabajo, pero a la hora de volver a casa a la mujer le toca volver a cocinar, a cuidar a los hijos, a seguir trabajando, mientras el varón puede estar haciendo cualquier otra cosa. Con los fines de semana pasa que normalmente los varones salen a jugar al fútbol o a juntarse con amigos y para las mujeres siempre el fin de semana es para limpiar la casa, lavar la ropa y dedicarle tiempo a los hijos. Y es por la forma de producir también que ahora nos encontramos en las quintas con que el varón es el que negocia el precio con los camioneros, porque casi escasas veces ves a una mujer negociando los precios con los camioneros o pidiendo que le pague más, porque también existe eso de que son los camioneros hombres y tienen celos cuando una mujer sale a hablar con otra persona y más peor si es varón. También el que compra los agroquímicos normalmente es el varón y el que aplica también. Hay un montón de diferencias. Cuando el varón hace esas cosas también siente que ya no puede hacer otra cosa, que sería dedicarle tiempo para la familia, para los chicos. Por eso decía que a la mujer se le hace más natural cuidar las plantas, porque sabe que necesitan muchas cosas, al igual que lo necesita a un niño, como cualquier ser vivo.

-¿Cuántos Encuentros de plantas ya han realizado? ¿Cómo trabajan las plantas medicinales? ¿Cuáles son las que más se utilizan en las quintas?

– Los encuentros de mujeres y plantas medicinales empezaron más o menos en 2017 y ahora vamos por el noveno encuentro, donde nos juntamos las compañeras que participamos en la Secretaría de Género y todas las compañeras que quieran venir a traer sus plantas, las que utilizan ellas o se acuerdan que utilizaban sus madres cuando eran chicas, como el eucaliptus, la menta, la melisa, la manzanilla, el laurel, diente de león, un montón de plantas que ellas se acuerdan que lo utilizaban cuando eran chicas, que aún utilizan y otras que dejaron de utilizar o lo reemplazaron por algún otro medicamento. Lo que hacemos es compartir todos esos saberes y empezar a hacer recetarios. Cada vez en los recetarios se van sumando más plantas y más saberes. De ahí salieron emprendimientos, por ejemplo el de tinturas madre, donde hay un grupo donde hacemos tinturas madre para comercializarlas a través de los almacenes de la UTT. También es una forma de conservar las propiedades de una planta y extraerlas. Por ejemplo, la manzanilla la tenemos sólo una temporada que es en primavera, ahora en pleno verano ya no se consigue mucho y si necesitas a sus propiedades es una forma de conservarlas la tintura madre. Sino utilizar también la planta medicinal en un té o en baños de vapor como el eucalipto, por ejemplo, para cuando tienes algún problema respiratorio. En el último taller hicimos cosmética natural, ahí aprendimos a hacer una loción para piojos, un repelente para mosquitos e insectos, que ahora en el verano nos iban a atacar un montón en nuestro lugar de trabajo. También hacemos un recorrido en el lugar donde hacemos el taller, siempre elegimos alguna quinta o un lugar que haya un montón de plantas, para poder ir con las compañeras y reconocer las plantas, saber qué partes se utiliza, de qué forma. Cada compañera trae sus saberes y lo compartimos. Ahora se va a formar un equipo de trabajo que pueda profundizar más en los temas, hay un equipo de tinturas madres y va a haber otro sobre cosmética natural. Porque estos emprendimientos salen también para que la compañera tenga independencia económica, para que también pueda poder decidir en qué quiere utilizar la plata que ella gana. Normalmente en la familia el que maneja el dinero es el varón, pasa en muchos casos. Y así las compañeras también pueden tener un ingreso extra y poder decidir en qué lo quieren gastar.

Muchas de esas compañeras que se sumaron a los emprendimientos, también hacen agroecología y entendieron que en el campo ya dejas de utilizar estos productos de síntesis química. Vas utilizando bioinsumos, haces un buen diseño de la quinta para tener mucha biodiversidad, una buena preparación del suelo y ahí es cuando ellas también tienen la oportunidad de tener las plantas medicinales en los corredores biológicos. Los corredores son líneas entre el cultivo, donde tienes plantas aromáticas, medicinales, flores, hay muchas plantas que sirven como repelente de insectos y también hay otras flores que atraen insectos polinizadores o a los mismos insectos que controlan las plagas, los enemigos naturales. Y ahí es cuando encuentras una gran diversidad de plantas que nacen solas en esta zona, por ejemplo la menta, la melisa, el romero, la lavanda, la caléndula, la manzanilla, el laurel, el eucalipto, la bardana, el llantén, la ortiga, el cardo mariano, la malva, la artemisa. Hay muchas plantas que se utilizan en esos corredores que son medicinales. Ya cuando no tienes la posibilidad de tener la planta fresca o seca tienes la tintura madre, que también es más cómodo para poder llevártela cuando te vas de viaje o vas a otro lugar donde no puedes tener la planta. Así se la puede tomar en unas gotitas en un vaso de agua. Las compañeras dejaron de utilizar químicos en la quinta y también entienden que lo mismo tiene que pasar en su cuerpo, y que la medicina está en el propio alimento y está a su alrededor, en la naturaleza y en las plantas que también trabajan para ayudar en el cultivo.

– El método ancestral agroecológico desintoxica la tierra, va curando el suelo a medida que se van produciendo alimentos sanos, en resistencia al paquete agrotecnológico de Bayer, Monsanto, Sygenta. Y el uso de plantas medicinales va desintoxicando y curando el cuerpo naturalmente sin recurrir a medicamentos industrializados en laboratorios de estas mismas empresas. ¿Se puede descorporizar la medicina convencional de la misma forma que se lucha por el paso a la agroecología en los campos?

– Yo creo que, en un principio, también las personas que ya se olvidaron o dejaron de utilizar las plantas medicinales van a tener un poco de desconfianza al igual que con la agroecología, que en realidad la agroecología sigue siendo la manera real de producir los alimentos, de cuidar a la tierra, respetarla, de alimentar a la tierra para que mantenga su fertilidad natural. Yo pienso que con las plantas medicinales al principio va haber una desconfianza como me pasó a mí, que tengo una hija pequeña y que antes que empiecen los encuentros de plantas medicinales sólo conocía algunas. Utilizaba sólo algunas que no eran más de tres o cuatro que me acuerdo que mi mamá usaba en mí y mi mamá se acordaba de su abuela y no pasaban de esas tres o cuatro plantas que las utilizaba sin desconfiar, porque tomábamos té de manzanilla, melisa, malva y con esas plantas no hay desconfianza. Pero con las nuevas lo hay. Por ejemplo, la artemisa no la conocía pero ahora sí sé del uso medicinal, las utilizas y te das cuenta que ya no necesitas un ibuprofeno, un calmante para los dolores menstruales. Te das cuenta que a un paso tuyo está la planta y simplemente te puedes hacer un té o tomar una tintura madre y ya alivia el dolor. Pero hay que pensarlo también yendo a la solución real, por qué tienes ese dolor, por qué te tienes que hacer esa operación o cirugía, o por cuál razón sí o sí a veces acudes al médico, y ver la solución real desde la alimentación. Ahora cambiando la forma de producción tenemos alimentos más nutritivos y que están sanos, no están envenenados que es lo que también lleva a que las personas enfermen. Pensar desde cómo te estás alimentando. También la propia salud mental porque si estás estresado o estás enojada todo el día te va a doler cabeza, o si no tomaste agua o no respiras bien también te va a doler la cabeza, o el estómago, el cuerpo. Y no siempre el calmante de dolores va a ser la solución, sino que también empieces a pensar más en lo que haces todos los días. Con las compañeras estuvimos hablando en los talleres de plantas medicinales sobre que no comíamos todas las verduras que nosotras producimos, y también hicimos talleres de alimentación saludable donde vinieron algunas nutricionistas compañeras. Empezamos a compartir recetas porque las comidas que se cocinaban antes eran con un montón de variedades y había muchas formas de cocinar que no siempre son como ahora hacemos la comida. En un principio yo pensaba que, como es mi primera hija, podía estar arriesgando su salud con las plantas, me daba miedo, pero luego yo empecé a tomar artemisa o la bolsa de pastor para los dolores menstruales y vi que funciona. En treinta minutos esos dolores que yo tenía se me fueron, que bien podría haber tomado algún otro calmante. O para la tos, por ejemplo, con un té de eucalipto, haciendo un jarabe de eucalipto con romero, azúcar quemada y miel y alimentándose bien esos días puedes bajarle la tos a los niños y a nosotros mismos. Yo creo que sí es posible, pero pensando así como una salud que integra un montón de cosas más, no sólo calmar el dolor.

A veces la respuesta a todos esos dolores está al lado tuyo en una planta. Como la bardana que se utiliza para desintoxicar el cuerpo, y muchas compañeras y sus familias que utilizaban agroquímicos ahora toman tintura de bardana para sacarse todos esos químicos que fueron acumulando en su cuerpo. Hay compañeros que tenían un alto porcentaje de agroquímicos en la sangre, que les prohibieron acercarse a una quinta, pero en una quinta agroecológica tranquilamente pueden vivir. Por eso es que, por las mismas experiencias que tienen los compañeros con los agroquímicos que intoxicaron a sus propios hijos o a su propia familia, empezaron a tener fuertes dolores en los músculos, que no se les iban, o ardor en la piel, problemas en la vista, por lo cual se pasaron a hacer agroecología, porque vieron cómo la agroecología soluciona un montón de problemas. La forma de producir es sana y reduce muchísimo los costos porque los bioinsumos que se hacen, los abonos, se adaptan a cualquier quinta, encuentras los materiales que hay alrededor de la quinta, también están hechos de plantas. Además la comercialización de las verduras, las frutas que producimos es más justa, cuando nosotros somos los que decidimos los precios y no es un intermediario el que viene a ponerlos, que siempre son bajos. En definitiva, deberíamos desconfiar más de los remedios de laboratorios y de los químicos que de animarnos a conocer sobre nuevas plantas. –

La mayor parte del conocimiento científico médico proviene de las mujeres que han producido y compartido saberes de cultivo, selección, uso y preparación de plantas medicinales. Sin embargo, el sistema de salud no lo considera y el relato instalado de las corporaciones interioriza en el sentido común la idea de retraso o peligrosidad de ello, contraponiendo así herbolaria y medicina moderna como opuestos.

Esta falta de reconocimiento y de remuneración a las trabajadoras de la tierra en tanto a medicina natural, producción y preservación de los recursos naturales acrecientan aún más la gran brecha de desigualdad en relación con los derechos laborales adquiridos en los sectores asalariados e industriales y las invisibilizan doblemente teniendo en cuenta que las labores domésticas tampoco son reconocidas como fuerza de trabajo.

Por otra parte, junto con la feminización de la naturaleza, la Botánica también fue limitada a pensarse como una ciencia de mujeres mientras que la Agronomía pasó a considerarse una ciencia de hombres, manteniendo así las decisiones de la producción agraria en manos de éstos últimos.

Sin embargo contra el olvido, la colonización, la expropiación y el abandono de la flora autóctona medicinal, ellas, las trabajadoras rurales, las mujeres de la tierra, remueven el suelo para sanar y sanarse porque, invenciblemente, todo está guardado en la memoria.

– Fotos por Secretaría de Género de la UTT.

Contacto: Natalia Tangona ([email protected])

Video: Segunda Jornada XXXI Congreso de Historia Regional Dr. Juan Héctor Jara Bloque 1 (Noviembre 2020).